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Jueves 13 de Junio de 2024
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Entrevista a Jorge Mohr, productor y director del vivero Nefuen: Impulsando la industria de avellanas con genética y sostenibilidad

Entrevista a Jorge Mohr, productor y gerente/director de Viveros Nefuen Chile

En una conversación exclusiva con Jorge Mohr, productor, gerente y director de Viveros Nefuen Chile, se revelan detalles fascinantes sobre su inicio en la producción de avellanas, su trayectoria en el sector y la importancia de la genética en este cultivo único. Mohr comparte sus experiencias desde los primeros días de plantación en 2002 hasta la consolidación de Viveros Nefuen como un referente en la industria de avellanas.

La entrevista también aborda la esencial validación y cuidado de la genética en la producción de avellanas. El productor destaca la importancia de la genética adecuada, que ha posicionado a Chile como una de las zonas más competitivas en el mundo para este cultivo, con costos por kilo notablemente bajos y una demanda aparentemente ilimitada.

¿Cómo y cuándo comenzó su interés en la producción de avellanas?

J.M: Fue en 2002 cuando mi familia (mis padres) plantaron el primer huerto de avellano en Osorno, era una hectárea de la variedad Barcelona, para probar y buscar alternativas productivas para nuestros campos familiares en Osorno. La premisa, era que si en los parques de las casas de sus ancestros alemanes donde siempre existieron, manzanos, frambuesas, avellanos y otros se producían avellanas si se manejaba en forma más profesional tenía que funcionar.

No fue hasta el año 2005, durante mi estancia en Oregón (EE. UU.) y mi intercambio en la Universidad Estatal de Oregón (OSU), que profundizamos en el conocimiento del cultivo de avellanos, abordando aspectos cruciales como variedades y polinizantes. En aquel entonces, estas eran incógnitas de gran relevancia que, con el tiempo, se han convertido en fundamentos básicos de nuestra operación actual.

¿Cuál ha sido su trayectoria en el sector de la producción de avellanas hasta llegar a la posición actual en Viveros Nefuen Chile?

J.M: En 2007 después de volver de mi pasantía en la OSU me di cuenta que el avellano era mucho más de lo que pensábamos como negocio, fue así donde empezamos a importar plantas de nuevas variedades del programa de mejoramiento genético de la universidad estatal de Oregón de forma in vitro.

En esa época, yo aún era alumno de agronomía de la Universidad Católica en Santiago. Fue en un laboratorio de la universidad y con la ayuda de Doris Prehn, ex alumna de OSU, que iniciamos las importaciones de material in vitro. El 2008 yo egrese de agronomía y fue cuando empezamos a trabajar con la familia Goycoolea Sone, ya que ellos tienen un gran laboratorio de multiplicación in vitro en la zona de Hijuelas. Cuando empezamos a trabajar con ellos, formamos Viveros Nefuen, y desde esa época me ha tocado liderar la validación y desarrollo de estas variedades en Chile y ahora en Europa.

Variedades y genética

¿Podrías hablarnos sobre las variedades americanas de avellanas que cultivan, especialmente las provenientes de la Universidad Estatal de Oregón en EE.UU.?

J.M: Las variedades de la OSU son las únicas variedades de avellano que se cultivan en el mundo que provienen de un programa de desarrollo de mejoramiento genético.

El proceso de desarrollar nuevas variedades de avellano es un desafío que demanda más de 17 años, requiriendo una inversión significativa de recursos, así como una disciplina inflexible y profundo conocimiento científico. Este compromiso a largo plazo es esencial para asegurar el éxito en la creación de variedades que cumplan con los estándares de calidad y demanda del mercado global.

Las variedades de OSU, como por ejemplo Yamhill son variedades con un foco en el producto en grano comercial, que la industria a nivel mundial las demanda. Lo importante de una variedad es que el cliente y consumidor final las compre.

En el avellano el 90% de la fruta se vende en pepa o kernel y los grandes compradores son chocolateras del viejo continente y lo que más se compra es 11/13 mm. para usar en bombones,  barras de chocolates y otros. El tamaño de la pepa o grano que produce una variedad tiene que apuntar a eso, si se produce el tamaño correcto la demanda es ilimitada.

Claro, que para llegar a esto el camino es largo no sólo los 17 años de selección sino después los 5 a 6 años para validar que estas produzcan bien a nivel de campo y que la calidad de fruta en una zona determinada sea buena.

Hoy podemos decir que en Chile la Yamhill es una variedad que funciona bien, con distintas combinaciones de polinizantes por zona, tiene muy buenos resultado productivos y es una fruta de calidad apetecida por los compradores de afuera. Las otras variedades de OSU como Wepster, Tonda Pacífica, McDonald, Polly O, etc., están en proceso de validación en distintas zonas de Chile y Europa.

Sin embargo, este proceso de validación y demostración de productividad, calidad de fruta, entre otros aspectos, requerirá al menos 3 o 4 años adicionales. Este trayecto implica una dosis significativa de paciencia y compromiso a largo plazo, siendo verdaderamente una inversión de toda una vida profesional.

¿Cuál es la importancia de validar y cuidar la genética en la producción de avellanas?

J.M: Es muy importante, gracias a la genética podemos acceder con calidad al mercado y gracias a ésta, Chile hoy es una de las zonas más competitivas para producir avellanas en el mundo.

El costo por kilo es el más bajo del mundo, un logro respaldado por condiciones climáticas favorables, prácticas agronómicas eficientes y, especialmente, una genética sobresaliente que nos permite obtener mayores rendimientos por hectárea en comparación con otras regiones del globo.

No por nada muchos fondos de inversiones están llegando Chile a desarrollar este cultivo en gran escala. Lo bueno, es que si se tiene la genética adecuada, “los tamaños de fruta adecuados”, la demanda es ilimitada.

Operación verticalmente integrada

¿Cómo se benefician de la integración vertical en su operación, desde la validación genética hasta la comercialización?

J.M: Es clave comercializar para entender que es lo que se compra y vende, y que es lo que tiene más demanda. Comercializar las avellanas en pepa, nos ha permitido darnos cuenta que el 11/13 mm. es lo que más demanda, pero para producto esto es clave plantar variedades que produzcan estos tamaños. Aunque factores como el manejo del riego y la nutrición pueden influir en el calibre, su impacto no es significativo, lo que subraya la importancia de contar con las variedades apropiadas como la vía principal para controlar este factor de manera efectiva.

¿Cuáles son los desafíos que han enfrentado al implementar esta integración vertical?

 J.M: Muchos, no es fácil, ya que no existe el servicio en Chile para partir avellanas. Uno establece una planta de proceso pero otro tema es como operarla, como embalar la fruta y como lograr un buen producto que acepten los clientes afuera. Esto para nosotros ha sido pura prueba y error. No hay quien te enseñe como en otras especies, uno compra una línea de proceso y los que venden las máquinas te enseñan mucho. En el avellano no es así, es todo probar y validar. Para eso la clave ha sido ser muy cercano a nuestros clientes finales, tomar el input y mejorar lo que ellos nos sugieren.

¿Cuáles son los estándares de calidad que mantienen en cada etapa del proceso?

J.M: Finalmente, uno se tiene que alinear a los estándares de los compradores, lo básico es BRC, inocuidad alimentaria, también estamos certificados Smeta 4 (Sedex), esto toca medioambiente, sustentabilidad, temas sociales, calidad laboral, social, etc.

Comercialización internacional

¿Cuáles son los mercados principales a los que exportan las avellanas y cómo ha sido la recepción en Europa y otros destinos?

J.M: El 75% de las avellanas a nivel mundial se consume en Europa, por esta razón nuestros principal mercado es Europa, igual estamos haciendo cosas en Argentina, Brasil, Asia,  pero de a poco. El volumen de transacción está en Europa, nuestra estrategia se centra en aprovechar el crecimiento continuo de la industria en Chile al plantar extensas hectáreas, con la mirada puesta en mercados que puedan absorber el volumen futuro de nuestra producción.

¿Cómo manejan los desafíos logísticos y de distribución en la comercialización internacional?

J.M: No es fácil, acá nos apoyamos mucho con nuestra gente en Italia y Holanda, socios estratégicos para estar solucionado los problemas día a día.

¿Cómo incorporan la tecnología y la innovación en su producción y procesamiento de avellanas?

J.M: La tecnología e innovación son parte de toda nuestra cadena productiva, desde la multiplicación de las plantas in vitro, pasando por nuestros campos, con tecnología de punta para poder procesar nuestra fruta en calidad y condición como los mercados y los clientes, en las distintas etapas de nuestra cadena, lo demandan.

¿Hay alguna tecnología específica que haya tenido un impacto significativo en su operación?

J.M: Sin lugar a duda las plantas in vitro son un tremendo salto que dimos hace más de 15 años. A nivel de campo hay varias, sobre todas las sondas de riego y monitoreo de éste. En el proceso la selección óptica es clave.

Desarrollo sostenible y prácticas agrícolas

¿Qué prácticas agrícolas sostenibles implementan en sus 800 hectáreas de avellanos?

 J.M: Global GAP

¿Cómo abordan los desafíos ambientales y se comprometen con la sostenibilidad en la producción de avellanas?

J.M: Estamos trabajando con asesores para medir la huella de CO2 de nuestra cadena completa. El tema del agua, también es algo que los clientes están mirando.

¿Cuáles son las perspectivas y objetivos a largo plazo para Viveros Nefuen Chile en el mercado de avellanas?

J.M: Viveros Nefuen está trabajando para tener cada vez más y mejores variedades disponibles en Chile y Europa, que tengan el foco en lo comercial y le den estabilidad de largo plazo al negocio. Al estar integrado verticalmente nos permite ver que una variedad funcione en toda la cadena, vivero, huerto y venta de fruta, si esta última no se dá, no sirve nada de las etapas anteriores.

¿Visualizas cambios significativos en la industria en los próximos años?

J.M: La industria va a madurar y cuando esto pase Chile va necesitar más compradores de avellanas. En ese minuto va ser clave tener variedades que produzcan los tamaños adecuados 11/13 mm. para poder llegar a los mercado profundos de gran volumen.

Chile va ser el segundo productor de avellanos, y eso es un desafío industria que no se está mirando, hay que trabajar en la imagen país de la avellana chilena para darle fuerza, cuando los otros países productores nos miren como una gran competencia.

Certificaciones, sustentabilidad y hacer bien la pega es la clave.

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