
Un manejo hídrico preciso en esta etapa es clave no solo para la calidad de la fruta actual, sino también para el potencial productivo de la próxima temporada.
En pleno período de máxima demanda hídrica del almendro, el manejo del riego se transforma en una de las decisiones agronómicas más determinantes de la temporada. Así lo advierte Rodrigo Rivadeneira, asesor de almendros de Trinuts y director de PlanetNuts, quien recalca que cualquier desajuste en esta fase puede impactar directamente la calidad, el llenado y el peso final de la almendra.
“El cultivo está en un momento crítico, donde la demanda de agua es muy alta. Si no se cubre adecuadamente, el efecto se ve reflejado de inmediato en el rendimiento y la calidad de la fruta”, señala el especialista.
Riego ajustado a la demanda real del cultivo
Para evitar pérdidas productivas, Rivadeneira enfatiza la importancia de validar los riegos en función de la demanda real del cultivo, más allá de los programas teóricos. Entre los puntos clave, destaca:
- Asegurar que el suelo se mantenga a plena capacidad de campo, evitando déficits hídricos en un período de alta exigencia.
- Verificar que la demanda del cultivo esté por sobre la bandeja de evapotranspiración, utilizando esta herramienta como referencia y no como único criterio.
- Ajustar oportunamente las frecuencias y láminas de riego, ya que cualquier desbalance puede afectar el llenado y el peso de la almendra.
Un período clave para la próxima temporada
Pero el impacto del riego en esta etapa no se limita solo a la cosecha actual. Según explica Rivadeneira, los brotes comienzan a detener su crecimiento fisiológico, dando paso a un proceso fundamental: la diferenciación e inducción floral.
“En este momento se empieza a definir la oferta floral del próximo año. Por lo tanto, el manejo del riego no solo condiciona la producción actual, sino también el potencial productivo de la siguiente temporada”, advierte.
El riego como inversión productiva
Desde PlanetNuts, el llamado es claro: el riego en almendros debe entenderse como una inversión estratégica, especialmente en los períodos de mayor demanda. Un manejo hídrico preciso y bien validado permite asegurar fruta de mejor calidad hoy y sentar las bases de una producción sólida para el futuro.
El riego de hoy también construye la producción de mañana.