El seguimiento floral por variedad es clave para entender su sincronización y preparar el conteo de frutos. “Este es el momento de marcar, no después”, enfatiza Rodrigo Rivadeneira, asesor de almendros de Trinuts.

El inicio de la floración en almendros marca una etapa crítica para los productores: observar la sincronización de variedades, registrar floraciones y, a continuación, medir cuaja. Rodrigo Rivadeneira, asesor técnico de Trinuts, ha recorrido huertos de la zona centro con este propósito. Desde terreno, destaca la importancia de anticiparse al desarrollo del cuajado.
“Estamos haciendo seguimiento floral a cada variedad, observando cómo se comportan y si hay sincronía entre ellas. Esto es clave para saber qué esperar en cuaja”, explica Rivadeneira. Agrega que es ahora, cuando las flores están visibles pero no completamente abiertas, el momento ideal para marcar árboles, ramas e incluso flores específicas.
La razón de este llamado es simple: una vez que la floración ya ocurrió, contar flores y hacer comparaciones reales se vuelve muy difícil. “Después, cuando ya floreció, es tarde. Por eso hay que marcar ahora. Si no, nos quedamos sin referencia para medir cuaja en serio”, advierte.
El asesor también deja sobre la mesa preguntas claves para los productores: ¿Cómo viene la sincronización de tu floración? ¿Ocupaste cianamida o no? Estas variables pueden incidir fuertemente en los resultados de cuaja, especialmente en huertos donde conviven distintas variedades como Nonpareil, Carmel y Fritz.
Las imágenes que acompañan esta nota fueron tomadas en un huerto de almendros de la Región Metropolitana y muestran el estado actual de las variedades Nonpareil, Carmel y Fritz.