
José Pablo Correa, asesor de nogales de Trinuts y gerente general de PlanetNuts, junto a Nicolás Manterola, asesor de Trinuts y socio fundador del vivero Vitrofarm, conversaron con el medio Reporte Agrícola de Tvn sobre uno de los principales desafíos sanitarios del cultivo del nogal en Chile: la peste negra, causada por la bacteria Xanthomonas arboricola pv. juglandis. A continuación, un resumen de los puntos centrales de la entrevista.
Un problema conocido, pero que exige atención
Correa explicó a Reporte Agrícola que la peste negra es una de las enfermedades más relevantes para el nogal, especialmente en la zona centro-sur de Chile, y que en temporadas favorables para su desarrollo puede afectar de manera significativa la producción de un huerto. Aclaró, sin embargo, que no se trata de una enfermedad nueva: ha estado presente históricamente y los productores han aprendido a manejarla.
El problema cobra especial relevancia en la franja que va desde Maule hasta Biobío, zona que concentra cerca del 25% de la producción nacional de nueces.
El período de mayor riesgo: desde la polinización hasta la cuaja
Según indicó el asesor, la etapa más sensible se concentra en las primeras fases de desarrollo del fruto: desde la polinización y fecundación hasta la cuaja y el crecimiento inicial de la nuez, momento en que una infección puede afectar frutos recién cuajados. Una vez que la cáscara se endurece —aproximadamente a mediados de enero, dependiendo de la zona y temporada— el daño tiende a concentrarse en el pelón, con un efecto más bien cosmético y menor impacto en la calidad interna.
Correa también advirtió que, en escenarios de alta presión sanitaria, la enfermedad puede afectar brotes nuevos y madera productiva, incluyendo los centros frutales que sostendrán la producción de las temporadas siguientes.
Cada huerto necesita su propia estrategia
Uno de los mensajes centrales de la entrevista fue dejar atrás los manejos generales y avanzar hacia estrategias definidas según la realidad de cada campo: edad del huerto, vigor, estado de los tejidos e historial sanitario. Correa recomendó, tras eventos de lluvia, realizar análisis de UFC (Unidades Formadoras de Colonias) para conocer la carga bacteriana y estimar la presión de inóculo antes de definir las acciones a seguir, ya que el agua y las salpicaduras de las precipitaciones son una de las principales vías de dispersión de la bacteria.
El período invernal, señaló, es clave para reducir la carga inicial de inóculo y llegar a la apertura de yemas con la menor presión bacteriana posible.
El desafío hacia adelante: intervenir mejor, no necesariamente más
Para Correa, el mayor desafío es entender que no existen recetas generales para todos los huertos, y que la información disponible —generada por universidades, centros de investigación, asesores y productores— debe usarse con mayor precisión, definiendo qué hacer, cuándo y por qué en cada caso.
En este contexto, planteó revisar prácticas como el uso rutinario de cianamida hidrogenada en zonas donde los requerimientos de frío ya están cubiertos, y prestar atención a factores de estrés (heladas, alta radiación, altas temperaturas, sequía) que debilitan los tejidos y aumentan su vulnerabilidad sanitaria.
Frente al cambio climático, resumió, el desafío no es intervenir más, sino intervenir mejor: con información, diagnóstico e interpretación adaptados a cada huerto.
Cuatro ejes de prevención (Nicolás Manterola, Trinuts)
- Anticiparse al riesgo de infección: iniciar el control antes de los períodos críticos, con una estrategia preventiva desde yema hinchada o antes, según la zona.
- Basar las decisiones en información del huerto: complementar el manejo con análisis de UFC y un registro histórico de la incidencia de la enfermedad.
- Monitorear el pronóstico meteorológico: seguir de cerca el clima entre mediados de septiembre y fines de noviembre (brotación, floración y cuaja) para anticipar aplicaciones antes de lluvias.
- Implementar un manejo integrado: no depender solo de cobre y mancozeb; incorporar distintas formulaciones de cobre, inductores de resistencia o elicitores para mantener la eficacia y reducir el riesgo de resistencia.
Resultados que respaldan un buen manejo
Desde Trinuts destacaron casos concretos en Chillán, Los Ángeles y alrededores donde, pese a condiciones ambientales favorables para la peste negra y el complejo BAN, los huertos han logrado sostener rendimientos superiores a 7.000 kilos de nuez seca por hectárea con buenos estándares de calidad. Para Correa, estos resultados muestran que hoy existen herramientas, información y experiencia suficientes para manejar el problema, y que vale la pena revisar las estrategias en aquellos campos que llevan varias temporadas rindiendo bajo su potencial.
Revisa la entrevista completa ACÁ.
Fuente: entrevista realizada a José Pablo Correa (PlanetNuts / Trinuts) y Nicolás Manterola (Trinuts / Vitrofarm) por Reporte Agrícola. Nota elaborada por PlanetNuts a partir de esa entrevista.