
Con el avance de la primavera y el desarrollo del cultivo, las condiciones particulares de cada huerto adquieren especial relevancia para el manejo sanitario del almendro. Entre las enfermedades que requieren especial atención se encuentra Botrytis, cuya incidencia puede verse favorecida por ambientes húmedos, sectores con poca ventilación y huertos que presentan antecedentes de la enfermedad.
Si bien la presencia y presión de Botrytis no es igual en todos los campos, identificar oportunamente aquellos sectores que presentan condiciones más favorables para el desarrollo del patógeno permite anticipar las decisiones de manejo y reducir el riesgo de nuevas infecciones.
De acuerdo con Rodrigo Rivadeneira, asesor de almendros de Trinuts y socio fundador de PlanetNuts, el manejo debe partir por reconocer que cada huerto tiene condiciones particulares, por lo que no es recomendable abordar el campo como una unidad homogénea.
Humedad y ventilación: factores a considerar
Los ambientes con mayor humedad y menor circulación de aire pueden generar condiciones más favorables para el desarrollo de enfermedades fungosas. Por ello, sectores del huerto que presentan diferencias de humedad, ventilación, exposición o historial sanitario deben ser considerados dentro de la estrategia de monitoreo.
Esta situación adquiere especial importancia en campos que ya cuentan con antecedentes de Botrytis, donde la presión de la enfermedad puede ser mayor y, por lo tanto, requiere una vigilancia más estrecha.
El objetivo no es esperar a que aparezcan los síntomas para comenzar a actuar, sino identificar previamente las condiciones que pueden favorecer la enfermedad y tomar decisiones de manejo de manera preventiva.
Monitorear el huerto y distinguir sectores
Una de las principales recomendaciones para esta etapa es realizar un monitoreo permanente del huerto, poniendo especial atención a aquellos sectores que históricamente han presentado problemas sanitarios.
Para Rivadeneira, también es importante diferenciar los distintos sectores dentro de un mismo campo, ya que las condiciones no necesariamente son iguales en toda la superficie. Un sector con menor ventilación o mayor humedad puede presentar una presión de enfermedad diferente al resto del huerto.
Esta mirada permite realizar un manejo más preciso y tomar decisiones de acuerdo con el riesgo real de cada zona.

La prevención como eje del manejo
El manejo de enfermedades como Botrytis debe considerar una estrategia fundamentalmente preventiva. En este sentido, el programa de fungicidas debe establecerse considerando las condiciones del huerto, sus antecedentes sanitarios y la evolución de las condiciones ambientales.
La recomendación es actuar antes de que la enfermedad se establezca, utilizando el monitoreo como una herramienta para determinar dónde y cuándo existe un mayor riesgo.
Este enfoque resulta especialmente relevante durante la primavera, período en que la floración y brotación del almendro coinciden con condiciones de temperatura y humedad que pueden favorecer el desarrollo de distintos patógenos fungosos.
Botrytis y Monilia: enfermedades que requieren atención en floración
La preocupación por Botrytis se suma al riesgo que representan otras enfermedades fungosas durante la floración del almendro, entre ellas el tizón de la flor causado por Monilia spp.
Una publicación anterior de PlanetNuts ya advertía que la primavera constituye un período crítico para la aparición de nuevas infecciones, debido a que las condiciones de temperatura templada y alta humedad relativa pueden favorecer el desarrollo de estos patógenos.
En el caso de Monilia, la enfermedad puede afectar las flores y posteriormente provocar muerte de ramillas y brotes nuevos. Además, durante la temporada puede manifestarse en los frutos, por ejemplo, mediante lesiones de color marrón en el pelón, lo que puede terminar afectando la calidad comercial de la producción.
Aunque el manejo de Botrytis y Monilia puede compartir algunas estrategias, se trata de patógenos diferentes, con ciclos biológicos distintos, por lo que el programa sanitario debe considerar las características específicas de cada enfermedad.
El manejo comienza con la prevención y la limpieza
En el caso de Monilia, la investigadora de INIA La Platina Danae Riquelme ha destacado anteriormente la importancia de eliminar las fuentes de inóculo presentes en el huerto.
Flores momificadas, frutos, hojas y restos de poda que permanecen sobre el suelo pueden constituir fuentes de inóculo para nuevas infecciones. Por ello, las labores de limpieza e incorporación de estos residuos forman parte de una estrategia preventiva que permite disminuir las fuentes desde donde los patógenos pueden volver a dispersarse.
Las esporas de estos hongos pueden movilizarse a través del aire y alcanzar las flores cuando existen condiciones ambientales favorables. Por esta razón, una canopia bien iluminada y ventilada también constituye un elemento relevante dentro del manejo sanitario.

Anticiparse al problema
Para el productor, la principal conclusión es que el manejo sanitario no debería comenzar cuando los síntomas ya son evidentes. Conocer los antecedentes del campo, identificar sectores de mayor riesgo, monitorear permanentemente y ajustar preventivamente el programa de fungicidas son herramientas fundamentales para enfrentar la presión de enfermedades durante esta etapa de la temporada.
En definitiva, frente a enfermedades como Botrytis, la prevención comienza por conocer el propio huerto: sus sectores más húmedos, sus zonas de menor ventilación, sus antecedentes sanitarios y la evolución de las condiciones ambientales.
Porque cuando se trata de enfermedades fungosas, anticiparse puede marcar la diferencia entre controlar el riesgo y enfrentar una infección ya establecida.