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Poda en almendros: claves para un manejo eficiente del huerto

La poda es una práctica esencial para garantizar la productividad, sanidad y longevidad del almendro. Más allá de una simple tarea estacional, cada tipo de poda responde a una necesidad específica del árbol, influye directamente en la calidad de la producción y define el futuro del huerto. ¿Sabes cuál necesitas aplicar?

A continuación, te explicamos las tres principales podas que se realizan en almendros y cuándo aplicarlas:

1. Poda de formación: construir la estructura del futuro

La poda de formación se realiza durante los primeros años del árbol, generalmente entre el primer y tercer año tras la plantación. Su objetivo es definir una estructura sólida, aireada y equilibrada, que favorezca la entrada de luz y facilite el manejo posterior (riego, cosecha, control sanitario).

En almendros, se suelen utilizar sistemas como el vaso modificado, el eje central o incluso formaciones más intensivas en sistemas superintensivos. Una buena formación inicial es clave para evitar problemas futuros y mejorar el rendimiento a largo plazo.

2. Poda de producción: renovar y estimular

Una vez que el almendro entra en plena producción (alrededor del cuarto año), se aplica la poda de producción. Esta busca mantener un equilibrio entre crecimiento vegetativo y producción frutal, eliminando ramas viejas, poco productivas o que sombrean excesivamente.

También se eliminan brotes mal ubicados y se realiza un aclareo selectivo que favorezca la aireación y exposición solar de las ramas fructíferas. Esta poda estimula la brotación de nuevas ramas y mejora la calidad de los frutos.

3. Poda correctiva: corregir y prevenir

La poda correctiva se realiza cuando se detectan problemas estructurales, ramas cruzadas, mal orientadas o afectadas por plagas, enfermedades o daños mecánicos (viento, maquinaria, etc.). Se aplica en cualquier momento del ciclo, pero preferentemente durante el reposo invernal, para evitar estrés en el árbol.

Su objetivo es restablecer el equilibrio estructural y sanitario del árbol, previniendo pérdidas de productividad y mejorando la ventilación.

  • Realiza las podas durante el invierno (julio-agosto en Chile), cuando el árbol está en receso vegetativo.
  • Usa siempre herramientas bien afiladas y desinfectadas para evitar la transmisión de enfermedades.
  • Evalúa el tipo de poda según la edad y estado del árbol, el sistema de conducción y los objetivos productivos.

Una poda bien planificada no solo mejora la producción, sino que prolonga la vida útil del huerto y reduce los costos sanitarios a futuro. Conocer y aplicar correctamente cada tipo de poda es fundamental para obtener un almendral más sano, equilibrado y productivo.

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