Ignacio López y su experiencia con la beca Nuffield: “Chile tiene una industria avellanera de clase mundial”

El ingeniero agrónomo y productor de avellanos, Ignacio López fue recientemente seleccionado para participar en la reconocida Nuffield Farming Scholarship, programa internacional de liderazgo agrícola que permite a profesionales del agro recorrer distintos países para conocer sistemas productivos, tecnologías y experiencias que están marcando el futuro de la agricultura mundial. En conversación con PlanetNuts, compartió parte de los aprendizajes obtenidos durante su recorrido por países como Nueva Zelanda, Australia, Italia, Canadá e India, además de reflexionar sobre el nivel de profesionalización que hoy tiene la industria chilena del avellano europeo.
Durante la entrevista, López destacó el alto estándar productivo que ha alcanzado Chile en avellanas, especialmente en términos de rendimiento, mecanización y desarrollo técnico. Asimismo, enfatizó la importancia de seguir avanzando en sustentabilidad, manejo eficiente del agua, salud de suelo y monitoreo fitosanitario, aspectos que considera claves para el futuro de la fruticultura nacional.

Ignacio, recientemente has sido seleccionado para la Nuffield Farming Scholarship. ¿Qué significa para ti haber obtenido esta beca y qué te motivó a postular?
“Bueno, las becas de Nuffield son muy importantes a nivel mundial, y muy reconocidas en el mundo agrícola en varios países, entre ellos UK (de donde proviene), Australia, Nueva Zelanda y otros, por lo que poder estar dentro de este grupo ciertamente es un gran honor.
Lo que más me motivó a postular es poder salir a otros países a conocer nuevas y distintas realidades, es decir, mirar fuera de Chile para poder entender en qué áreas podemos seguir desarrollando, dónde aún nos falta profesionalización y dónde tenemos oportunidades, esto con el objetivo de poder mejorar la agricultura en nuestro país”.
Como parte de este programa estás realizando un recorrido internacional. ¿Qué países o lugares has visitado hasta ahora y qué tipo de sistemas productivos has podido conocer?
“El año pasado estuve en Nueva Zelanda, Canadá, Escocia, Italia, España, India y Australia. En este minuto estoy de vuelta en Nueva Zelanda y aún me toca visitar de nuevo Australia y luego USA, específicamente los estados de California y Oregon.
Como uno de los objetivos de la beca es que los becados conozcan realidades de distintos sectores agrícolas, he visto desde sistemas de pequeños agricultores, hasta campos donde los dueños son una sola familia y cultivan 12.500 hectáreas de papas, pasando además por lecherías, sistemas de engorda de pastura y feedlot, agroturismo, huertos de frutas y hortalizas, packings y agroindustria, producción de ostras, entre otros. La verdad es que ha sido muy positivo para mi desarrollo profesional”.
Durante estas visitas, ¿qué prácticas o tecnologías relacionadas con el manejo del avellano te han llamado más la atención?
“Con respecto al avellano, estuve en Italia, en particular en la fábrica y los campos de FACMA, donde aprovecho de agradecer a la familia Bellachioma, quienes se tomaron el día completo para mostrarnos toda su operación y el nivel de profesionalización de lo que hacen.
En Australia y Nueva Zelanda he conocido productores muy interesantes con un muy alto nivel de mecanización, uso extensivo de MIP (manejo integrado de plagas), cubiertas vegetales y pastoreo con ovejas para control de maleza. Pero también con una realidad muy distinta, donde casi todos los huertos son pequeños, de no más de cinco hectáreas, y son más bien un cultivo secundario en el campo o un ‘side business’.
Estoy esperando con ansias estar en Oregón, ya que como sabemos es una zona muy productora de avellanos y cuna de variedades como Yamhill. Pero por todo lo que he recorrido, creo que debemos estar orgullosos como chilenos de que tenemos una industria avellanera de clase mundial y muy profesional”.

Ignacio López junto a Renzo Bellachioma, fundador de FACMA.
Al comparar lo que has visto en otros países con la realidad productiva de Chile, ¿qué similitudes o diferencias destacarías en el manejo de los huertos?
“Como decía anteriormente, si se compara con Australia o Nueva Zelanda, el tamaño de los huertos es el factor que más llama la atención.
Hablando con productores de ambos países, todos concuerdan en que el hecho de que no exista Ferrero u otro gran poder comprador hace que el sector no crezca más.
En el caso de Italia, y como opinión personal, los manejos con tantas restricciones agrícolas junto con las subvenciones hacen que la industria se encuentre en una especie de ralentí. Creo que Europa debe repensar su estrategia agrícola si quiere lograr una real seguridad alimentaria”.
Muchas veces se piensa que otros países están muy por delante en producción de avellanas. Desde lo que has observado, ¿cómo evaluarías el nivel de manejo y profesionalización que existe hoy en Chile?
“Si bien aún no he estado en Oregon, por lo que ya he visto, no tenemos nada que enviarle a nadie. Creo que como chilenos debemos estar orgullosos de la industria que hemos creado en estos últimos 30 años.
Tenemos huertos con rendimientos y producciones que no se ven en otras partes del mundo, además de cada día más automatización y mucho I+D+i nacional por parte de las empresas consultoras.
Lo que sí me parece importante seguir trabajando es la sustentabilidad del negocio. Aún hay muchos productores que hacen aplicaciones ‘por calendario’ y no ven la realidad de su huerto, sin monitoreo real de plagas y enfermedades.
También es importante empezar a generar más suelo vivo y entender que para llegar a tener una planta bien nutrida no solo basta con aplicar fertilizantes, sino que es clave trabajar junto con la microbiota del suelo”.
En términos de procesos productivos y manejo agronómico, ¿qué factores consideras clave para lograr una avellana de alta calidad, como la que hoy produce Chile?
“Creo que la respuesta viene de abajo hacia arriba: primero tenemos que preocuparnos de nuestro suelo. Si somos capaces de mantener un suelo vivo y rico en microbiota, y esto lo unimos a una adecuada fertilización y un buen manejo del riego, estamos en una muy buena base.
Un monitoreo de plagas y enfermedades es igual de clave. Chinches, cabritos, Xanthomonas y distintos hongos son algunos de los principales problemas que podemos tener en campo y todos van en desmedro de la calidad.
Por último, no podemos olvidar la postcosecha: recoger la fruta lo antes posible, secarla si es necesario y contar con un buen almacenaje hasta su entrega es igualmente importante para asegurar la mejor calidad posible”.

Finalmente, ¿qué aprendizajes esperas traer de vuelta a Chile y cómo crees que esta experiencia puede aportar al desarrollo de la industria del avellano en el país?
“Más que la producción misma de avellanas, donde creo que ya lo estamos haciendo bastante bien, mi intención es poder seguir aprendiendo sobre la sustentabilidad en la fruticultura.
Entender cómo otros países están abordando este tema, qué manejos tanto al suelo como a la planta están haciendo, qué tecnologías existen a nivel mundial y cuáles podríamos incorporar nosotros en nuestros campos.
Creo que si con estos aprendizajes soy capaz de aportar en nuestro rubro logrando un uso más eficiente de los recursos, entonces la meta está cumplida”.
Convocatoria abierta Programa Nuffield 2027
Desde Nuffield Chile extendieron la invitación a todos los profesionales y actores del agro interesados en potenciar su desarrollo y liderazgo internacional a postular al Programa Nuffield 2027, una experiencia que conecta a la agricultura chilena con las principales tendencias y desafíos del mundo.
Las postulaciones estarán abiertas hasta el 31 de julio y pueden realizarse a través del siguiente formulario.