
Durante su participación en Reporte Agrícola, José Pablo Correa, gerente general, socio fundador de PlanetNuts y asesor especializado en frutos secos, analizó el crecimiento que ha experimentado la industria del avellano europeo en Chile, los desafíos asociados a la capacidad de procesamiento y las oportunidades que enfrenta el sector en los próximos años.
En el décimo capítulo de la tercera temporada de Reporte Agrícola, el conductor José Ignacio Atenas conversó con José Pablo Correa, sobre la situación actual y las proyecciones del avellano europeo, uno de los cultivos que más ha crecido en la fruticultura chilena durante la última década.
Durante la entrevista, el especialista analizó el aumento de las plantaciones desde la Región del Maule hacia el sur del país, las ventajas competitivas que tiene el país para la producción de avellanas, las oportunidades de crecimiento de la industria y los desafíos asociados a la productividad, la sanidad vegetal y la capacidad de procesamiento.
Industria en crecimiento
Con cerca de 70 mil hectáreas plantadas, el avellano europeo se ha consolidado como el principal fruto seco del país y uno de los cultivos con mayor crecimiento dentro de la agricultura chilena.
Según explicó Correa, el desarrollo más acelerado de la industria se ha producido durante los últimos cinco años, aunque su consolidación comenzó hace más de una década: «Ya estamos en 70.000 hectáreas, siendo el frutal seco más fuerte en el país y creciendo a una tasa de entre un 15% y un 20% anual«, señaló.
A juicio del especialista, el crecimiento responde a una combinación de factores que han permitido posicionar a Chile entre los principales productores mundiales de avellanas.
«Tenemos un nivel de agronomía muy bueno, tenemos un manejo técnico y desarrollos tecnológicos agrícolas muy bien validados y además tenemos una condición climática, geográfica y de suelo bastante buena para las aptitudes mínimas que el avellano exige (…) tenemos mucho por seguir creciendo y tenemos muy buenas condiciones para desarrollar un buen resultado«, afirmó.
Un “boom” con espacio para seguir avanzando
El crecimiento de la superficie plantada y las inversiones que continúan llegando al sector, han llevado a que muchos productores vean al avellano europeo como una de las alternativas más dinámicas dentro de la agricultura nacional.
Lejos de considerar que el ciclo de expansión está llegando a su fin, Correa cree que todavía existen oportunidades para que la industria siga creciendo: “Yo creo que el boom viene puesto hace rato y creo que todavía le queda también”, señaló.
No obstante, explicó que el desafío no pasa únicamente por seguir plantando nuevas hectáreas, sino también por desarrollar huertos capaces de alcanzar altos niveles de productividad y rentabilidad.
Las zonas con mayor potencial
Aunque el cultivo puede encontrarse en distintas regiones del centro sur del país, existen diferencias importantes en el comportamiento productivo de los huertos.
Según explicó el especialista, localidades como Talca, Linares y Chillán ofrecen condiciones especialmente favorables para la producción de avellanas, mientras que en sectores más australes el clima puede afectar los rendimientos.
“Cuando tú planteas el proyecto en Linares, el flujo económico no es lo mismo que plantearlo en Valdivia”, indicó.
A su juicio, la elección de la ubicación sigue siendo una de las decisiones más relevantes para asegurar la viabilidad económica de los proyectos.
El desafío de mejorar la productividad
Además del crecimiento en superficie, la industria busca aumentar los rendimientos promedio para aprovechar de mejor manera las plantaciones existentes.
Correa explicó que hoy existen diferencias importantes entre huertos, lo que demuestra que todavía hay espacio para seguir mejorando los resultados productivos.
“Tenemos huertos que producen sobre 4.500 kilos en régimen de plena producción”, destacó. Por ello, considera que uno de los objetivos del sector debe ser acercar a un mayor número de productores a esos niveles de desempeño.
“Yo creo que ahí el objetivo es poder llegar a mejorar la media productiva nacional para que eso genere más producción en las hectáreas que hoy día tenemos”, señaló.
¿Temor a una sobreoferta?
El aumento sostenido de las plantaciones ha abierto el debate sobre la posibilidad de que en el futuro exista un exceso de producción. Sin embargo, Correa considera que las señales del mercado continúan siendo favorables.
“Siempre existe ese temor, pero como industria yo creo que nos queda bastante por crecer”, afirmó.
Parte de esa confianza proviene de las inversiones que siguen realizando los principales actores de la industria, especialmente en infraestructura destinada al procesamiento de avellanas.
Al referirse a estos anuncios, señaló que “es bueno que Ferrero dé estas buenas señales”.
Diversificación de mercados
Actualmente, una parte importante de la producción chilena está ligada a la demanda de Ferrero Rocher. Sin embargo, Correa considera que la apertura de nuevos mercados podría generar oportunidades adicionales para el sector. A su juicio, la llegada de nuevos compradores permitiría ampliar las alternativas comerciales y fortalecer el posicionamiento internacional de la avellana chilena. En este contexto, Correa comentó que: “Sería el ideal que se puedan expandir algunos nuevos poderes compradores y que se diversifique más”, comentó.
En esa misma línea, manifestó su interés por ver nuevos actores impulsando exportaciones hacia destinos con alto potencial de crecimiento: “Sería muy entretenido encontrarnos con un nuevo actor comercial que se atreva a abrir una ruta comercial de productos y a posicionar nuestro producto chileno de excelente calidad en otros mercados”, sostuvo.
Amenazas sanitarias
El desarrollo de la industria también trae consigo desafíos que requieren atención permanente.
Según explicó Correa, las enfermedades y plagas representan una amenaza constante para los productores de avellanas, especialmente en las zonas más húmedas del sur del país.
“Hoy día la fitopatología está siendo uno de los principales pilares en conjunto con las plagas”, indicó.
El especialista agregó que las condiciones ambientales pueden favorecer la aparición de problemas sanitarios que terminan afectando el potencial productivo de los huertos.
«Tenemos una tremenda amenaza con todo lo que es el área entomológica, donde están las plagas y algunos insectos, y también toda la fitopatología desde las bacterias y los hongos, que es lo que más nos afecta en la producción de llano cuando nos vamos un poco más al sur porque son zonas en donde hay mucha condición de humedad, mucha lluvia y eso genera un desarrollo muy favorable para hongos y bacterias. Al corto plazo esas enfermedades nos debilitan las maderas, los centros frutales y los huertos bajan la producción rápidamente”, advirtió.
La capacidad de procesamiento acompaña el crecimiento del sector
Actualmente, uno de los temas que más preocupa a la industria es la capacidad disponible para procesar la fruta que producen los huertos.
Correa explicó que el crecimiento de la producción ha sido más rápido que la expansión de la infraestructura, situación que ha generado retrasos en algunas zonas productoras.
“Hoy día nosotros el problema que tenemos es que esta industria produce muchas frutas, pero tenemos poca capacidad instalada para procesar esas frutas. Entonces nos encontramos con muchos agricultores que todavía tienen sus frutas guardadas en las bodegas y no han podido mandarlas a procesar porque no hay capacidad instalada para procesar todas esas frutas”, señaló.
El castaño gana espacio en el sur
Además de la avellana, el director de PlanetNuts también destacó el desarrollo que ha comenzado a mostrar el castaño marrón en el país, un cultivo que comparte varias características productivas con el avellano europeo y que podría transformarse en una alternativa complementaria para los agricultores.
Según explicó, actualmente existen muchas hectáreas plantadas y una de sus principales ventajas es la compatibilidad con la infraestructura ya utilizada por la industria de la avellana.
“Ya somos 3.500 hectáreas de castaño marrón, lo cual es muy interesante porque es compatible 100% con el avellano, ya que usa la misma máquina cosecha, usa la misma máquina de prelimpia, no se topan en los tiempos de cosecha y son bastante compatibles”, señaló.
Además, destacó que se trata de un cultivo que ofrece retornos similares y que cuenta con una demanda internacional diversificada. “Lo más importante es que la rentabilidad es exactamente la misma y son frutales que hoy día tienen una demanda a nivel mundial donde el poder comprador son 30 o 40”, concluyó.
Revisa la entrevista en Reporte Agrícola de TVN acá.
Fuente: Reporte Agrícola