
Una investigación realizada en la Región Metropolitana muestra que el consumo de snacks está impulsado principalmente por el antojo y la practicidad, aunque mujeres y jóvenes incorporan cada vez más criterios nutricionales al momento de elegir qué comer entre comidas.
El consumo de snacks en Chile continúa estando fuertemente influenciado por el placer, la conveniencia y la satisfacción inmediata. Así lo concluye un estudio desarrollado por CORPA Estudios de Mercado en la Región Metropolitana, el que analizó los hábitos de consumo entre comidas y las preferencias de los santiaguinos según edad, género y nivel socioeconómico.
Los resultados muestran que el principal criterio al momento de elegir un snack es el sabor, atributo que concentra el 45% de las preferencias, muy por encima del valor nutricional (22%), el tamaño de la porción o el precio. El estudio evidencia que la gratificación inmediata continúa siendo el principal motor de compra dentro de esta categoría.
En cuanto al significado que los consumidores atribuyen a estos productos, un 31% los considera simplemente una alternativa para comer entre comidas, mientras que un 21% los asocia a satisfacer un antojo y un 19% destaca su practicidad para transportarlos y consumirlos durante la jornada.
Antojos, trabajo y ocio impulsan el consumo
La investigación también identificó los principales momentos en que las personas recurren a un snack. El 27% lo hace por un antojo espontáneo; un 25% durante actividades de trabajo o estudio; un 24% en reuniones sociales y otro 24% mientras disfruta de momentos de ocio, como ver televisión. Solo un 8% señaló consumirlos por falta de tiempo para realizar una comida completa.
Entre las diferencias por género, el estudio detectó un comportamiento particular: un 8% de los hombres declaró consumir snacks como una forma de recompensa personal, respuesta que no apareció entre las mujeres encuestadas.

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Papas fritas siguen liderando, pero los frutos secos ganan espacio
Respecto de las categorías preferidas, los snacks salados continúan ocupando el primer lugar, con un 51% de las preferencias. Les siguen las alternativas saludables, con un 35%, y los snacks dulces, con un 31%.
Sin embargo, las preferencias varían según el perfil del consumidor. Las mujeres presentan una mayor inclinación hacia productos considerados saludables, alcanzando un 43% de preferencia frente al 29% registrado entre los hombres. Asimismo, los consumidores pertenecientes a segmentos de mayores ingresos muestran una mayor disposición a incorporar snacks asociados al bienestar y la nutrición.
En el caso de los productos dulces, estos tienen una presencia mucho más marcada entre los jóvenes, donde alcanzan un 41% de las preferencias, mientras que en las personas mayores de 46 años este porcentaje disminuye hasta el 20%.
Pavel Castillo, economista conductual y gerente de Intelligence de CORPA, señaló que «los snacks ya no solo responden a un antojo o a momentos de ocio; hoy también existe una expectativa de que, además de ser sabrosos, tengan un aporte nutricional, especialmente entre mujeres y jóvenes».
Diferencias generacionales marcan oportunidades para la industria
Al evaluar el recuerdo espontáneo de marcas y categorías (Top of Mind), las papas fritas lideran ampliamente con un 26% de las menciones, especialmente entre hombres y personas mayores de 46 años. En segundo lugar aparecen los frutos secos, seguidos por ramitas, tortillas, barras de cereal, chocolates y galletas.
Los resultados también evidencian un cambio generacional en las preferencias de consumo. Mientras los adultos mayores mantienen una fuerte afinidad por los snacks tradicionales y salados, las generaciones más jóvenes diversifican sus elecciones incorporando frutos secos, snacks funcionales y alternativas dulces.
Según Castillo, esta diferencia representa una oportunidad para el desarrollo de nuevos productos. «La asociación entre snack y papas fritas se da sobre todo en hombres y mayores de 46 años. En los jóvenes, en cambio, conviven con la misma fuerza opciones como frutos secos, snacks salados y dulces. Esto abre espacio para innovar y confirma que la edad es clave al momento de desarrollar nuevos productos», concluyó.
Fuente: Adn