
El suelo sano actúa como una esponja natural. Esa fue una de las principales conclusiones que dejó la entrevista realizada por Radio UACh al Dr. José Dörner Fernández, director del Instituto de Ingeniería Agraria y Suelos de la Universidad Austral de Chile e investigador del Centro de Investigación en Suelos y Funciones Ecosistémicas (CISFECh), quien abordó el impacto de las intensas precipitaciones que han afectado al sur del país y explicó por qué algunos suelos resisten la lluvia mientras otros colapsan.
Durante julio de 2026, uno de los meses más lluviosos registrados en el sur de Chile en al menos cinco décadas, las precipitaciones provocaron socavones, caminos cortados, inundaciones y suelos anegados, especialmente en la Región de Los Ríos. Sin embargo, según el especialista, la lluvia en sí misma no constituye el problema.
“La lluvia debiera ser siempre beneficiosa. El problema está cuando impedimos que las precipitaciones lleguen sobre un suelo con una alta cobertura vegetal y que ese suelo permita, a través de su sistema poroso, que esa agua sea almacenada o conducida hacia las napas freáticas que nos permiten la provisión de agua, fundamentalmente para el consumo humano y para la agricultura.”
La importancia de la cobertura vegetal
Dörner explicó que un suelo cubierto por vegetación protege la superficie del impacto directo de la lluvia, disminuyendo la erosión y favoreciendo la infiltración del agua. Cuando esa cobertura desaparece, el agua escurre superficialmente, aumenta la erosión y disminuye la capacidad del suelo para recargar los acuíferos.
El especialista enfatizó que la estructura física del suelo es determinante para almacenar agua y mantener su disponibilidad durante los períodos secos, una función clave para la producción agrícola.
Humedales: aliados frente a las lluvias intensas
Otro de los aspectos destacados en la entrevista fue el rol de los humedales del sur de Chile.
Según el investigador:
“La característica particular de nuestros humedales es que su suelo está formado por cenizas volcánicas, una notable esponja que no tan solo almacena, sino que también filtra el agua y permite que esta sea de muy buena calidad. Por lo mismo, tenemos que cuidarlos.”
Gracias a estas características, los humedales ayudan a amortiguar los efectos de las lluvias intensas, almacenando grandes volúmenes de agua y liberándola gradualmente, además de contribuir a mejorar su calidad.
Un mensaje para la agricultura
Las reflexiones del Dr. José Dörner refuerzan la importancia de implementar prácticas de manejo que protejan la estructura del suelo, mantengan cobertura vegetal y reduzcan los procesos de erosión. En un escenario de eventos climáticos cada vez más extremos, conservar la salud del suelo será fundamental para aumentar la resiliencia de los sistemas agrícolas y asegurar la disponibilidad futura de agua para los cultivos.
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